martes, 2 de junio de 2015

lunes, 1 de junio de 2015

Perdona...

Perdona por pensar todo el día en ti. Perdona por no poder sacarte de mi mente. Perdona por emocionarme cada vez que me hablas. Por observar tus fotografías una y otra vez. Por saber todo de tu vida, y querer saber aún más.
Perdona por querer tenerte a mi lado por el resto de mis días. Perdona por reírme de todo lo que dices aún cuando no sea gracioso. Sé que a veces quedo como una idiota, pero esa es la cualidad que más me gusta de ti.
Perdona por tenerte en mis sueños cada noche; debes ya da estar cansado de dar tantas vueltas en mi cabeza. Perdona por querer abrazarte tan fuerte que mis brazos se adormezcan. Perdona por querer darte un beso tan profundo que se te olvide tu nombre. Perdona por que cuando estoy contigo no me importe nada alrededor.
Perdona por todas las veces que “accidentalmente” paso cerca tuyo. Perdona por creer que no hay nadie en este mundo igual a ti. Perdona por querer decirte a cada minuto cuánto te quiero y por llamarte solo para saber cómo estás. Perdona por ver tu rostro en todo lados. Perdona por llorar tu ausencia.
Perdona por cuestionarme por qué la vida es tan injusta y por hablar por dos cuando en realidad sé que soy solo una. Perdona porque mi deseo más grande sea que estés a mi lado algún día. Perdona por haberme enamorado de ti. Perdona por querer hacerte la persona más feliz del mundo, aún que tú no lo sepas.
Perdona si te llamo amor.
Ser cirujano implica el 100 por ciento de nuestro compromiso. 
No creo que solamente ser cirujano implique eso, sino que todo lo que realmente queremos, una relación, un trabajo, un hogar, necesitan del 100% de nuestro compromiso.
Pero cuando no nos brindamos de lleno a una de esas cosas y empiezan a decaer o deteriorarse, es hora de volver de cero y entregarlo todo de nuevo!